Lo primero de todo, siento haber estado desaparecida. Han sido unos meses de crecimiento, y de espera de reencontrarme en lo que antes fue mi zona de confort y donde ahora no me siento especialmente cómoda.

Por donde empiezo? Sigo sin haber visto a mas miembros de mi familia que aquellos con los que convivo, ah y mi abuela, que le llevo la compra cada dos semanas y me saluda desde la ventana que da a la calle. Es raro estar en tu casa y no tener a tu gente, me daría igual estar en Nueva Zelanda, sigo sin poder ver a mis amigos o familia. Pero se agradece el clima, el sol y a mis padres.

Sin duda el Señor quería que estuviese aquí durante este tiempo. Sentí una paz increíble al pasar los controles de seguridad y adentrarme en el viaje de vuelta (+36h) que me esperaba, se me pasó volando y antes de entender que había recorrido la mitad del planeta ya estaba en casa. Sentía que en cualquier momento íbamos a doblar la esquina y vería la cordillera de los Remarkables de Queenstown. Pero nunca ocurrió. Y no me malinterpretéis, me encanta estar de vuelta en casa pero lo echo tanto de menos.

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Pasar de una libertad prácticamente absoluta en Papúa a encerrarme durante casi 70 días, que hemos estado de cuarentena en Madrid, fue un cambio bastante duro, no me quejo de mi situación porque no fue una excepción, y quizás ahora me doy más cuenta de que lo que hago aquí en Madrid es un segundo viaje de misiones. He aquí el reto de mi estancia en Madrid, sentirme que, si bien es cierto que  tengo muchas más distracciones aquí, debo depender aun más que antes en Él sabiendo que mi aprendizaje no ha acabado y que si he aprendido que un creyente debe poner sus dones al servicio del reino, que mejor lugar para empezar en el la iglesia que me ha visto crecer.

Mi día a día va consistiendo en leer la biblia por las mañanas, tener un tiempo de lectura y de reflexión. Si bien es cierto que cuesta más conforme se va alcanzando la normalidad y la vida social vuelve a florecer y se pasa menos tiempo en casa, cada vez noto que lo necesito más, que mi relación con Dios se ha convertido en algo real que hay que alimentar y cuidar, como cualquier otra relación. Si mi manera de cuidar mis relaciones es pasando tiempo de calidad no debería tratar al Señor de una manera distinta.

El presente guarda muchas dudas, por primera vez mi futuro esta más claro que lo que vivo a diario jajaja. Cuando volví a Madrid supe que este era mi lugar por el momento, vea cambios o no en mi día a día no cambia esta sensación de querer trabajar y servir aquí y ahora. Me encanta llevar la reunión de oración online, me encanta hablar con todos los que se reúnen y ver como vamos avanzando hacia una intercesión verdadera mas que un conjunto de ruegos y agradecimientos.

chicowithamission ELSHADAY 01 400x300Servir, ver necesidad y hacer algo al respecto son aspectos clave para este 2020, al menos para mi. Empezar a trabajar con la Obra Social en mi iglesia ha sido un privilegio, una herramienta para ayudar y conocer, para mostrar a Jesús y dar esperanza en estos tiempos difíciles para muchas personas en nuestra comunidad. Sigo aprendiendo, mis compañeros son maravillosos, casi desearía poder ir más a menudo jajaja.

Como he mencionado antes, es gracioso pensar en que tengo más claro el futuro que el presente. Sé que en cualquier momento el Señor me va a llamar al pacífico otra vez y que no queda mucho para ello. Gran parte de mi corazón sigue ahí, y no se para en Papúa y Nueva Zelanda sino que se expande buscando horizontes que nunca imaginaría. Parece que encaje con que Nueva Zelanda sea tierra de pioneros jajaja. 

Volver a Queenstown, estar en la organización que me ha abierto las puertas al conocimiento y la acción sería un privilegio para mi. Quiero servir rodeada de gente con un espíritu humilde, con ansias de proclamar la verdad a las naciones y de cambiar la vida de tantos jóvenes que pasan por esta base. Sé que el Señor tiene grandes planes ahí, planes que exceden todo lo que puedo creer o imaginar y me encantaría ser participe de esto.

Todo esto también significa que necesito una financiación externa y constante. No tengo dudas de que el Señor es fiel y va a proveer para aquello a lo que me ha llamado.

En el caso de que quieras apoyarme antes que dinero siempre voy a preferir la oración.

  • Por paz en este proceso de cambio y preparación.
  • Por centrarme en servir de corazón en mi iglesia local y nuevas oportunidades para hacerlo.
  • Por conseguir financiar mi estancia llegado el momento en el que reciba ese “ve”.

Gratitud:

  • Poder por fin ver a mis seres queridos.
  • Este tiempo de descanso y reflexión y volver a ponerme en marcha.
  • Tener plataformas en las que aprender a servir de modos distintos en mi iglesia.

Si después de orar,  sientes que el Señor quiere proveer a través de ti haz clic en este enlace para saber más.

Sigo poniendo en las manos de Dios mi futuro, sé que está allí, sé que debo ser voluntaria allí, aun no sé si debería hacer una escuela secundaria de discipulado bíblico o ir directamente como voluntaria con un compromiso de dos años. El Señor se va revelando poco a poco y yo no tengo prisa, si una cosa tengo clara es que Sus tiempos son perfectos.

Espero con paz seguir sirviendo aquí donde estoy y estar atenta a Su voz.

Gloria.