Nuestra Obra Social

Os plasmamos mediante este artículo las palabras de nuestro hermano Antonio Cancio:

Cuando comencé con la formación para iniciar el trabajo en la Casa de la Moneda, una de las primeras cosas que nos dijo el profesor fue: "Cuando seáis abuelos podréis decirle a vuestros nietos: yo fui capaz de encontrar un trabajo durante el Estado de Alarma en España"
Y es que, por desgracia, a través de nuestro compromiso con la Obra Social, todos nosotros (como comunidad) estamos siendo testigos de la dura situación a la que están haciendo frente muchas familias, algunas incluso de nuestra propia iglesia.
WhatsApp Image 2020 05 31 at 19.15.34Familias que estaban relativamente bien, aunque viviesen al día, están comenzando a sentir los rigores de la pérdidas de empleo, ERTES, etc. Otras que ya estaban en peores circunstancias, han pasado a una situación harto complicada y las que se movían en la precariedad, ahora se encuentran al borde del abismo si es que ya no se han precipitado por el mismo. Por lo tanto, no es necesario que os diga la carga que a nivel físico, material y espiritual está suponiendo para todos los miembros de la Iglesia el intentar paliar, de alguna manera, los efectos más negativos que está dejando la pandemia.

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Si el trabajo hasta ahora ha sido duro, lo que se avecina no parece que vaya a ser mucho mejor. Vamos a tener que gestionar un raudal de información, generar infinidad de documentación, pero sin duda, lo más importante va a ser articular diferentes procedimientos que nos permitan, a corto y medio plazo, poder relacionarnos con estas familias, de forma personal y amigable, mostrándoles la verdad del evangelio, en primer lugar, a través de nuestro modo de actuar.

El reto es enorme, las necesidades muchas y la pregunta solo una (la que te hace el Señor, no Antonio): 

¿Puedo contar contigo para que trabajes en mi Obra? Puede que algún día el Señor te diga que pases a su Reino porque cuando tuvo hambre le diste de comer, paliaste su sed, le visitaste y atendiste en la enfermedad... 
Que así sea.
Gloria a Dios!